Abrumado se puede resumir como demasiadas cosas ocurriendo demasiado rápido – y eso es exactamente lo que nos está ocurriendo. Una clave para reducir la presión es …..Cuidar bien de nuestra salud mental durante la crisis del coronavirus.

El brote del coronavirus 2019 (COVID-19) ha creado una enorme carga de cambios, incertidumbre, preocupación y estrés en nuestras vidas. Los recientes acontecimientos podrían haberle hecho sobrepasar los límites de cualquier cosa que haya enfrentado. La ansiedad de un trauma como este pueden desestabilizarle mental y emocionalmente.

Las cosas que normalmente no le molestarían, ahora, pueden hacerlo sentir que sobrepasan su límite. Y las personas que ya luchan con depresión, ansiedad u otros problemas de salud mental pueden verse especialmente afectadas por el estrés adicional que ahora se ven obligadas a manejar.

Afortunadamente, hay una verdad mayor: el espíritu humano es increíblemente resiliente. Con todos los cambios que suceden a su alrededor, cambios que no puede controlar, hay cosas que puede hacer para mantener una salud mental fuerte durante el coronavirus para usted y los que están a su cuidado.

Recuerde quién tiene el control 

En un mundo quebrantado, del que somos totalmente responsables, es fácil sentirse impotente y sin esperanza. Incluso podríamos intentar darle un giro positivo diciendo que sólo estamos siendo realistas. Pero el autor Scott Hubbard señala que “la esperanza cristiana… no es del tipo que se ciega a la realidad. Es del tipo que mira una tumba recién sellada y dice, ‘Esta historia no ha terminado’”.

No, usted no eligió caminar por este valle oscuro. Pero Dios no ignora su sufrimiento. Las prioridades de Él son el bienestar suyo y su propia gloria. La historia no ha terminado.

Acepte su dolor y deje que esto lo lleve a la curación. Dese permiso para afligirse o preocuparse por las dificultades de esta temporada, pero no se quede atascado allí. Esto es especialmente importante si tiene un cónyuge e hijos. Durante una crisis, usted y su cónyuge deben superar la preocupación y el estrés en equipo.

Exprese emoción honesta escribiendo o hablando con un amigo de confianza. Ya sea solo, con su familia o con un amigo por teléfono, debe compartir sus sentimientos. Sea abierto, pero no se obsesione. A veces, hablar demasiado puede aumentar el estrés.

Ore solo, con familiares y amigos. No tenga miedo de hacer preguntas difíciles sobre el sufrimiento. Aunque Dios no garantiza que pasemos intactos a través de una tragedia, Él promete que nada puede separarnos de Su amor.

Apéguese a rutinas

Manténgase al tanto de los medicamentos. Si toma medicamentos para la depresión, la ansiedad o cualquier otro problema de salud mental, asegúrese de que su receta esté surtida y de que la esté tomando según lo recetado. Si cree que sus medicamentos no le están ayudando, llame a su médico. (Nunca deje de tomar los medicamentos recetados sin hablar primero con su médico).

Mantenga su rutina tan normal como sea posible. “¿Y si no es imposible seguir mi rutina?” Cree una nueva rutina para su situación actual. Esto incluye cuándo levantarse, comer, tomar descansos estructurados y terminar su jornada laboral. Haga esto incluso si su trabajo no requiere un horario típico de 8 a 5 mientras teletrabaja.

Promueva un ambiente familiar. Si trabaja desde su casa, acomode su espacio de trabajo de forma similar a lo que le ayuda a mantenerse concentrado en la oficina. A veces, lo más pequeño puede ayudar, incluso, una foto familiar en su escritorio.

Controle sus pensamientos

Tómese un descanso de las noticias. El conocimiento es poder, pero mucho de algo bueno, puede ser demasiado. Manténgase informado a través de fuentes confiables. Luego regrese a las cosas que le traen alegría, cosas que lo acercan a su familia y al Señor.

Haga lo que pueda, no lo que no puede. No puede controlar lo que sucede en todo el mundo, en nuestro país, con sus seres queridos o con su trabajo. Y si se enfoca demasiado en esas cosas, comenzarás a sentirse (evidentemente) fuera de control. En cambio, concéntrese en lo que puede controlar. Puede que no parezca mucho, pero puede mejorar su salud mental durante este coronavirus.

Tenga una perspectiva a largo plazo, y déjese llevar. El COVID-19 terminará en algún momento. Es cierto que la vida no se verá igual para ninguno de nosotros. Pero sentirse frustrado o luchar contra la realidad de las circunstancias actuales solo aumentará el estrés. Aprenda a aceptar las dificultades y ahorre energía para manejar lo que debe hacerse en este momento.

Ponga los pies en la tierra

Asegúrese de que su mente esté enfocada en el ahora. Eso no es fácil de hacer si su ser querido está enfermo o si acaba de perder su trabajo. Aún sí, dejar que su mente sea envuelta por estos problemas, ¿será de ayuda? ¿Cómo puede mantenerse con los pies en la tierra?

• Haga tres respiraciones profundas cada hora o con más frecuencia.

• Levántese y estire los brazos y las piernas.

• Recuérdese a sí mismo lo que está justo frente a usted, física y laboralmente.

• Pregúntese, ¿qué necesito hacer ahora? Haga esto en voz alta si puede.

No ignore su salud física y financiera

Recuerde que su cuerpo y su mente están conectados. Asegúrese de que el ejercicio, las comidas saludables y el sueño adecuado sean parte de su rutina. (Estar atrapado en casa no es excusa para no moverse).  Tomar un poco de sol, sí es posible, salga o quédese junto a la ventana y deje que entre el sol.

Tómese un descanso de la pantalla de trabajo. Si trabaja en una computadora, siga la regla 20-20-20: Mire hacia afuera de la pantalla aproximadamente cada 20 minutos y concéntrese visualmente en algo a unos 20 pies (3 mts) de distancia durante aproximadamente 20 segundos.

Protéjase del impacto financiero. Si sabe que no podrá pagar una factura, tome la iniciativa y comuníqueselo a quien le deba. Haga esto antes de que venza el pago. (Sugerencia: esta es una de esas cosas que puede controlar). Explique humildemente lo que las consecuencias económicas han causado en sus finanzas y sugiera un plan de pago alternativo.