Las equivocaciones son evidentes cuando nos enfrentamos a una mejor forma de hacerlo, esto se convierte en un desafío que nos invita a crecer, a esforzarnos más y a anticipar las cosas.Tampoco tengamos miedo a la crítica, si viene es porque estamos haciendo algo significativo e influyente. Debemos pensar la crítica como una oportunidad para mejorar. Asimismo, nos ayuda a unirnos a la gente correcta y a fundamentar el caminar en principios sólidos como la honestidad, la verdad y el trabajo.

El antídoto contra el miedo, el compromiso

Una cosa es tener un sueño y otra, comprometerse a alcanzarlo. El éxito lo obtiene quien se compromete. Solo el compromiso y la visión que nos inspira nos mantendrá enfocados en la meta propuesta. El compromiso nos hace trascender del deseo a la acción.Cuando nos enfrentemos a un reto, un obstáculo, un cambio o giro inesperado o una crítica, tomemos una decisión: en lugar de amargarnos, fortalezcamos el carácter y decidamos mejorar, esto refuerza el compromiso que necesitamos para las etapas que nos tocará enfrentar en el futuro.

El compromiso es lo que nos permite ver cristalizado el éxito, porque nos mantiene caminando a pesar de las adversidades y los momentos difíciles. Nos impone hacer lo necesario para alcanzar cada meta.
Si el compromiso es fuerte, resistiremos las tempestades y saltaremos los obstáculos, pero si el compromiso es débil, será fácil abandonar el proyecto y nos convertiremos en personas inconstantes.
El compromiso vence las excusas, porque se impone sobre las emociones inconstantes. El compromiso dice: «Si se presenta un obstáculo, es solo para ser superado. Haré todo lo necesario para alcanzar la meta y lucharé por lo imposible. Decidí hacerlo y lo haré».

Al compromiso lo sostiene la voluntad y no las emociones. El compromiso nos da seguridad y a los que nos rodean, y nos hace pagar el precio que sea necesario con tal de llegar a la meta propuesta. El éxito solo lo alcanzan los que están dispuestos a ir más allá de lo que normalmente dan, porque no hay celebración si no se paga el precio de la perseverancia.

Siempre admiramos a las personas que se han mantenido en constante superación y a las que han derribado los obstáculos y se han dirigido hacia el éxito. Admiramos a las personas que se saben inspiradas por un sueño y tienen el coraje de comprometerse totalmente con el proyecto que tienen. Admiramos a los que tienen la actitud de ser persistentes en lo que creen y no ven el fracaso como una alternativa. Admiramos a los que persiguen sus sueños y se entregan cien por ciento a la pasión que les reta.

Está bien tener miedo, siempre lo tendremos, y todos lo tienen, pero la diferencia la hacen los que vencen sus miedos a través del compromiso. Los miedos son fantasmas que no existen, pensamientos distorsionados que producen sentimientos alterados. Los valientes se atreven a enfrentar sus temores y se ponen a caminar. Los cobardes se dejan vencer por los temores, pero los valientes los vencen.

La determinación y el compromiso desarrollan coraje. La habilidad de perseverar hasta llegar a la meta. El coraje lo tienen los que nunca se rinden. Estudio tras estudio demuestran que las personas que perseveran y no se rinden son las que logran llegar al final del camino. Tiene que ver con determinación más que con recursos.
Las personas que fracasan no lo hacen por falta de oportunidades o inteligencia, normalmente es por falta de compromiso y firmeza para persistir a pesar de las dificultades.

Dejemos un legado

Todos dejamos un legado, sea este bueno o malo. Seamos intencionales y determinemos tener éxito en lo que hacemos para heredar de bien a las generaciones futuras; esto sí hace historia.Si hemos vivido conforme a los valores que profesamos, habremos dejado un gran legado. Si transmitimos valores a los que vienen después de nosotros, hemos alcanzado el mejor de los éxitos. Por esta razón, deje un buen nombre que le abra puertas a sus hijos y les permita construir sobre un fundamento sólido su propia identidad y proyecto de vida.