La preocupación sobre la propagación de este virus está llevando a los funcionarios del gobierno a cerrar o aconsejar la cancelación de las reuniones de grupos grandes, incluidos los servicios religiosos. Las iglesias están llenas de personas en variedad de rango de edades y condiciones de salud que las hacen susceptibles a este virus, lo que hace que las reuniones de la iglesia se puedan complicar particularmente para ellos. Incluso si su iglesia se reúne los próximos domingos, es más sabio que los vulnerables se queden en casa.

Al procesar los debates políticos, la agitación social y las declaraciones científicas, después de todo, soy un pastor encargado de la salud espiritual de una congregación. ¿Hay dirección para un pastor y una congregación fiel en medio de esta situación? En lugar de reflejar las actitudes sociales generales, ¿qué reacciones son sabias? ¿Qué tipo de respuestas son buenas para nosotros y nuestro prójimo? ¿Cómo podemos incluso, glorificar a Dios en medio de esta situación?

Para los pastores, el liderazgo es una expresión de teología. Aquí hay algunas ideas sobre discipulado y maneras de ministrar a los más vulnerables.

Tome de ejemplo los puntos clave de nuestra Historia

Los cristianos ya han pasado por esto antes, y nosotros podemos estar tranquilos y recibir sabiduría a través de las acciones de aquellos que enfrentaron correctamente este tipo de cosas. Se han hallado cartas escritas por gobernadores romanos durante aproximadamente los primeros 100 años de la iglesia primitiva en tiempos de peste hablando sobre el comportamiento de este extraño nuevo grupo de personas, los cristianos. Las cartas hablan de cómo ellos se quedaban en las ciudades infectadas para cuidar a los enfermos. Al menos una carta lamenta la falta de compasión de los romanos mientras los cristianos velaban por todos, no solo por los suyos.

La sociedad romana no tenía un sistema de salud tal como lo conocemos hoy. De hecho, si usted está agradecido por un sistema de salud robusto y estable, debe agradecérselo a su herencia cristiana. Hace dos mil años, los cristianos intervinieron cuando la sociedad se retiró. Podemos hacer lo mismo hoy.

Fomente la sabiduría en lugar de la irresponsabilidad

Anime a su congregación a ser inteligente y seguir las pautas de sus centros para el control y la prevención de enfermedades. Si está enfermo, quédese en casa. Si está muy enfermo, consulte a su médico. Lávese las manos y siga prácticas de higiene adecuadas. Trate de prestar más atención a la ciencia y epidemiología que a las preocupaciones de las redes sociales. Los cristianos creen en el poder de la oración y también del jabón.

Esté atento a los más Vulnerables

Fomente la acción real y el amor a los demás. ¿Tenemos prójimos que podrían necesitar ayuda? Puede tratarse de un vecino, un miembro de la familia o un amigo, o alguien que conocemos de la iglesia que puede estar en una situación de salud arriesgada, confinado en su hogar o sufriendo una ansiedad abrumadora. Llámelos. Pregúnteles si necesitan algo. Anímelos y ore con ellos. No perpetúe la ansiedad, sino ayúdelos a echar “toda su ansiedad sobre Él” (1 Pedro 5:7) y a que “sean conocidas sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego” (Filipenses 4:6).

Si está comprando suministros, compre algo para otros también. Encuentre un equilibrio entre estar sabiamente preparado y acumular reservas. Acumular implica quedarse con los recursos de otros y fomenta un ciclo de pánico. Lleve suministros a los enfermos o confinados en su hogar y colóquelos en sus puertas. Su iglesia puede incluso considerar hacer de esto una parte del presupuesto para las próximas semanas.

Use la Tecnología a Su Favor

Muchas de las personas en su congregación están pegadas a sus teléfonos y a las redes sociales buscando información y sabiduría Esta es una oportunidad para ser proactivo con las Escrituras, la información responsable y la oración. Tenemos la oportunidad de dirigir la atención de las personas hacia Cristo y discipular en este momento.

Publique la Palabra y un breve comentario. Elija Salmos alentadores, los pensamientos de Pablo en Filipenses 4:4-9, o las enseñanzas de Cristo sobre ser sal y luz para nuestro mundo “para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16), y úselos como reflexiones integradoras para su congregación.

Comparta oraciones y peticiones de oración. Hay personas en su congregación que están enfermas y/o confinadas en casa y que pueden beneficiarse de la asistencia espiritual de sus hermanos y hermanas en Cristo. Anímelos activando la hospitalidad y la oración de su congregación.

Fomente la fe en lugar del miedo
Queremos saber cómo responder como seguidores de Cristo, no como seguidores de una sociedad actualmente dividida. En este momento, la respuesta colectiva refleja mucho miedo y disputas políticas. Debemos ser cautelosos con ambos. El miedo no se queda en el miedo, rápidamente se convierte en ansiedad, estrés, egoísmo e incluso ira. Nada de esto glorifica a Dios. Ninguno de estos es fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23).

Sumérjase en la Oración

Habrá personas en nuestra sociedad que se burlen, pero no pasa nada. No conocen a Jesús como nosotros. De hecho, debemos orar por ellos (Mateo 5:44).

Ore por los enfermos y grupos vulnerables. Ore por las familias que han perdido seres queridos y por el fin de esta pandemia.

Ore por sabiduría para nuestros líderes de todos los niveles: ciudadano, comunitario, estatal y nacional. Se están tomando muchas decisiones a nivel internacional que también necesitan nuestra oración.

Ore por nuestro personal sanitario. Son los primeros en responder en situaciones como estas.

Ore para que la gente encuentre a Cristo. Dios puede hacer uso de situaciones como estas para crear grietas en la esperanza que depositamos en instituciones humanas y volver nuestros corazones a Él.

Ore para que Dios sea glorificado. Dios es bueno y grandioso en todo y todo el tiempo. Dios no causa el mal, pero Él siempre es más grande que el mal y el quebrantamiento que nos rodea. No necesitamos saber exactamente cómo podría suceder, pero podemos orar para que Dios se encargue de todo para su gloria.