Aunque un berrinche público como éste puede ser vergonzoso para un padre, el psicólogo licenciado Bill Maier dice que tales arrebatos son normales para los niños pequeños. Entre 18 y 36 meses, los niños pequeños como Eva pasan por lo que él llama un “período de ‘separación e individuación’”. “Es un momento en el que tienen cada vez más habilidad para moverse y tratan de tener más control sobre su entorno. (Por ejemplo, en qué silla se sientan en el centro comercial).

“Cuando un niño pequeño descubre que no puede hacer ciertas cosas por sí mismo y que mamá y papá no le permiten tener todo lo que quiere, experimenta frustración”, explica el Dr. Maier. Como es hasta esta edad que el lenguaje de un niño recién comienza a desarrollarse, el Dr. Maier dice que a menudo es difícil para los niños pequeños expresar claramente la frustración que pueden estar sintiendo, lo cual puede provocar una rabieta. “En resumen,” dice, “la frustración, más la incapacidad de comunicarse, tiene como resultado una rabieta.”

¿Cómo podemos manejar los berrinches que niños como Eva hacen en privado y en púbico? Aquí hay cuatro ideas simples para ayudar a los niños pequeños a manejar la frustración que proviene de su creciente deseo de independencia.

Espere a su hijo

Cuando se trata de berrinches, el Dr. Maier dice que lo mejor que pueden hacer los padres es simplemente ignorarlos. Recomienda mantener la calma y esperar pacientemente a que su hijo se detenga. Aunque a su hijo pequeño le lleve algún tiempo calmarse, es importante, como he descubierto con Eva y sus tres hermanas, no ceder a la rabieta. Darle gusto al berrinche le enseñará a su niño pequeño que los arrebatos son efectivos, y saboteará sus intentos de mostrarle una forma más saludable de manejar la frustración.

“Cuando se calme”, explica el Dr. Maier, “Usted podría decir algo como, ‘Tus gritos y alaridos no llamarán mi atención. Necesito que uses tus palabras”. Sin embargo, también advierte que el único momento en el que no se debe ignorar una rabieta es cuando un ataque se vuelve destructivo o peligroso. El Dr. Maier señala que los padres nunca deben permitir que sus hijos pequeños les peguen. Si un niño golpea o se vuelve violento, el padre debe detener el comportamiento inmediatamente.

En nuestro paseo por el centro comercial, decidí ignorar la rabieta de mi pequeña y enojada Blancanieves. Gracias a los arrebatos de Eva que ya había visto en casa, sabía que ella se calmaría por sí misma si yo no le prestaba atención.

Tome un tiempo fuera

Si el berrinche de su hijo pequeño sigue aumentando, e ignorarlo no funciona, un tiempo fuera puede ser necesario. Una forma de determinar si es necesario un tiempo fuera es observar el estado emocional de su hijo y observar si su frustración aumenta o si la energía que usa en el berrinche poco a poco se va acabando. Si su reacción de enojo está perdiendo fuerza, probablemente se calme por sí solo, y no sea necesario un tiempo fuera.

En público, los tiempos muertos requieren de más creatividad. Descubrí que esto era verdad con nuestra hija menor, Diana, en unas recientes vacaciones familiares en Walt Disney World. A los 33 meses, hizo varios berrinches que iban en aumento.

Cada vez que tenía un arrebato, mi esposo o yo encontrábamos un lugar lejos del tráfico peatonal y del resto de la familia. La sentábamos para que tomara su tiempo fuera y esperábamos mientras ella lloraba y gritaba. Intentamos elegir un lugar que no estuviera cerca de tiendas, paseos u otras actividades divertidas. Finalmente, Diana se calmaba, cambiaba de actitud y estaba lista para reunirse con el resto de la familia.

En casa, el Dr. Maier recomienda usar un encierro portátil para bebé en un lugar alejado de la actividad de la casa. Afirma: “Es importante que su hijo no tenga acceso a los juguetes durante el tiempo fuera, y usted no debe interactuar con él. No le dé sermones ni lo regañe; simplemente ignórelo. Recuerde que para un niño pequeño, incluso la atención negativa es mejor que no recibir ninguna atención”.

Aprenda a identificar qué lo desencadena

Además de ocuparse de los berrinches cuando suceden, los padres también pueden encontrar maneras de ayudar a prevenir o disminuir la intensidad de los berrinches antes de que empiecen. Una medida preventiva, tanto en el hogar como en público, es aprender a reconocer los desencadenantes de su hijo.

¿Existen ciertas situaciones o actividades específicas que comúnmente hacen que su hijo se sienta frustrado? Si es así, identifique estos desencadenantes y entrénese para advertirlos. Luego planifique de antemano cómo responderá.

Cuando nuestra hija mayor, Olivia, era una niña pequeña, a menudo la transición de pasar de una actividad o de un lugar a otro provocaba un berrinche. Para ayudarla a evitar los arrebatos, empezamos a prepararla de antemano para el cambio diciéndole lo que iba a pasar. Si estábamos en el patio de recreo, decíamos: “Vamos a jugar cinco minutos más y luego es hora de irnos a casa”. Lo repetíamos cada vez que marcábamos un minuto hasta que llegaba el momento de irnos.

Tengo una amiga cuyos hijos pequeños también batallan con las transiciones. Ella usa el temporizador de su teléfono inteligente para ayudar a que la transición ocurra sin problemas. Cuando escuchan el sonido del pato charlatán, entienden que es hora de cambiar de actividad.

Ofrézcale comida o descanso

El Dr. Maier señala que el cansancio y el hambre son una receta para el desastre cuando se trata de berrinches en niños pequeños. Descubrí que esto es cierto con mis cuatro hijos.

Si usted está en casa, un berrinche que se produce cuando un niño está cansado o hambriento es más sencillo de abordar, ya que tanto la cocina como la cama de su hijo están cerca. En público, he descubierto que prepararse de antemano es útil.

Si sé que nos vamos a perder una siesta o que mi hija pequeña no durmió bien la noche anterior, traigo su juguete favorito o una manta. Cuando veo que mi hija empieza a reaccionar emocionalmente, le ofrezco este artículo. Esto me ayuda a consolarla y calmarla. Cuando se trata de comida, guardo bocadillos en mi bolso o en el coche. Si veo que mi hija pequeña se está volviendo quisquillosa y hace un par de horas que no come, le ofrezco una merienda. Para mí, los artículos y bocadillos favoritos a menudo me han ayudado a calmar una rabieta en sus etapas iniciales.

Como padres, no tenemos que tener miedo de las rabietas de los niños pequeños. Así como las emociones de nuestro hijo no deben guiar su comportamiento cuando se frustra, como padres debemos tener cuidado de no permitir que la vergüenza influya en la forma en que lidiamos con los arrebatos de nuestro pequeño. En cambio, con las herramientas adecuadas, podemos sentirnos preparados y equipados para ayudar a los miembros más jóvenes de nuestra familia a lidiar con sus emociones y aprender a ser independientes de una manera saludable.