Un verano, enfrenté lo que parecía una tarea imposible: entregar un material escrito para una fecha inminente. Después de pasar varios días sola, luchando para colocar las palabras en las hojas, estaba exhausta y desanimada, con ganas de abandonar. Una sabia amiga me preguntó: «¿Cuándo fue la última vez que te sentiste renovada? Tal vez necesitas descansar y disfrutar de una buena comida».

De inmediato, supe que tenía razón. Su consejo me hizo pensar en Elías y el terrible mensaje que había recibido de Jezabel (1 Reyes 19:2); aunque mi situación estaba a años luz de la experiencia del profeta. Después de que Elías venció a los falsos profetas en el Monte Carmelo, Jezabel le avisó que lo capturaría y lo mataría. Desesperado, anhelaba morirse. Pero luego, durmió bien y un ángel lo visitó dos veces para llevarle comida. Cuando Dios le renovó su fuerza física, pudo seguir el viaje.

Cuando un «largo camino [nos] resta» (v. 7), quizá necesitemos descansar y disfrutar de una buena comida saludable. El cansancio y el hambre nos hacen fácilmente vulnerables al temor y la decepción. Pero cuando Dios suple nuestras necesidades físicas con sus recursos, podemos dar el próximo paso en nuestro servicio a Él.

De:  Amy Boucher Pye